Eterna Roma en su legado y mi corazón

jueves, 17 de septiembre de 2009

Un reencuentro


Ajetreo en el pub. Dos chicos juegan al billar y otro al pinball. Un cuarto introduce monedas en la máquina para sacar tabaco. Sale del servicio una chica con paso solemne y otras cuatro están sentadas cerca de la entrada. En un lado de la barra, dos mujeres charlan tomando un refresco. Más al centro, dos hombres miran las noticias en la televisión intercambiando opiniones y bromas con el barman. Y yo en la otra esquina de la barra. Bajo el sabor dulce de mi café y un pitillo en mis labios.
Llueve afuera. Pienso que no vas a venir y me desanimo. Aguardo varios minutos, mi café se consume con cada sorbo y, tras una mirada afuera te veo llegar bajo un paraguas. El silencio se hacen en mi cabeza tras un susurro: "es ella". No puedo percibir ni un simple sonido. Todo lo que alcanzo a oír es el recuerdo de tu voz y risa. Paso a paso te acercas y entras en el pub. Me buscas con la mirada unos segundos hasta dar conmigo. Te sonrío y me sonríes. Te acercas velozmente a mi y nos intercambiamos besos en las mejillas.
En ese instante creo estar viviendo un sueño. Me parece imposible tenerte de nuevo sonriendo ante mí. Es una sensación indescriptible. Casi puedo rozar el cielo. Cada palabra que pronuncias y que se introduce como música en mis oídos me hace ser cada instante que pasa más feliz que en el anterior. Tengo miedo de que mis errores del pasado impidan que tengamos la misma amistad que por entonces, pero tengo que pedirte perdón por mi inocencia de antaño. Y es que siento algo muy fuerte por tí, pero no se si atreverme a confesartelo...

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