Eterna Roma en su legado y mi corazón

lunes, 13 de mayo de 2013

Sombra

Comienza el cansancio... Días y días de reflexión, dudas y un caótico escenario de devaneo mental.
Un murmullo viene de allá, bien lejos, muy ahogado por muros y cristal. Humo alrededor, que danza caprichoso en tonos grisáceos y de un tímido azul mortecino. Olor a jazmín desde un pequeño incensario de madera, adornado con doradas estrellas y ennegrecido por los más mínimos recovecos. Una pequeña lámpara ilumina la estancia desde un rincón a mi espalda, proyectando mi sombra al frente...

¡Qué inquietante y acertado símbolo! ¿No es a nuestra propia sombra a quién nos enfrentamos en la "hora de las brujas"? ¿No es a esa bestia o demonio interior a quién hacemos frente? Esa silueta, casi burlona, que a veces parece contar tantas historias o emitir susurros decadentes... ¿Qué puede ofrecer una sombra si no es un sentimiento sombrío?
No puede evitar su naturaleza intangible. Incita al dolor, a rendirse, a no levantar la mirada y clavar las rodillas en la fría y dura roca. Te empuja a no salir de sus ataduras de odio y autodestrucción. Te engaña. Te muestra la puerta más grande y el camino más bello, pero jamás te dice que, tras esa puerta y ese camino, se encuentra la esclavitud de tu propia alma. Canto de sirena dentro del corazón humano. El mismo corazón de niño que ha perdido su inocencia a cambio de un puñal de hoja envenenada, con el que abre sus propias carnes lentamente y con saña.
Sombra podrida y caótica...

jueves, 25 de abril de 2013

Soneto 13º

Tus palabras cruzan el mar,
y me animan, y me elevan.
Pensar en tus bellos gestos y sonrisas
me agitan en mi interior, me desvelan.

Después de mucho tiempo en silencio,
tu voz suave comenzó a susurrar
sonidos tan agradecidos y hermosos
que yo, pobre idiota, no se ni explicar.

Quédate cerca, hermosa musa sonriente,
para seguir dándome ese calor,
para notar tu fuego ardiente.

Dame cada abrazo que ambos necesitemos
y tranquila, pequeña flor de sombra,
que algún día nos veremos...

jueves, 19 de enero de 2012

Soneto 12º A nuestro 1er año

Terremotos, amistades enfriadas;
doce meses de un largo año han pasado
en el que las manos no se soltaban.

Trescientas sesenta y cinco puestas de Sol,
en las que no me han cabido dudas
de nuestros bellos sentimientos de amor.

Durante este año, mi ángel de luz,
lo bueno no han sido momentos bellos,
no todo han sido besos y caricias,
pues aprender de ti también es de cuento.

Lo que compartimos, nuestros sueños,
nuestras siglas y números, nuestros secretos;
de nuestras vidas y pensamientos, únicos dueños,
nuestros instantes graciosos, todos eternos.