Eterna Roma en su legado y mi corazón

martes, 28 de abril de 2009

Viejos Recuerdos 1

No más lágrimas

Abres los ojos, sientes dolor,
lloras sangre, nada a tu favor.
Desde pequeña te ha maltratado
y tu alma lo ha notado
Te falla la fuerza y caes al suelo
mientras observas con recelo
el mundo de fuera tras la ventana
Te cargas de ira y te cargas de rabia

Te pones en pie muy decidida
a cambiar tu suerte, a cambiar tu vida.
Aprieta los puños y da una patada
a esa persona tan despreciada

Rompe la barrera
tu exceso de bondad
te hace daño y te puede matar
No mires el pasado
no mires atrás
mira hacia delante lo lograrás

Descarga tu odio y no temas jamás
No más dolor ni dudas, no más llorar

lunes, 27 de abril de 2009

Quiero y no quiero

No quiero desaparecer entre la niebla y las estrellas de la noche. No quiero que el Sol se ría de mí cada mañana recordándome la realidad. No quiero estar sólo en un mar de lágrimas muertas sobre mi almohada. Que mis susurros no suenen con eco en la inmensidad que torna mi habitación. Que la soledad me apuñale con saña y fuerza y morir en un lecho de rosas negras de la pena y el dolor. No, no quiero.
Quiero aparecer entre la niebla y sonreir a mi amada. Suspirar profundamente tras un beso dulce y un cálido abrazo. Que el Sol salga después de contemplarla toda la noche dormir plácidamente junto a mí. Susurrarle al oído un "Te quiero" y que con una sonrisa despierte. Pasar todos y cada uno de mis días cuidándola mientras no deja un solo instante de velar por mí. Saber que hay alguien siempre que me escuchará a cualquier hora, econtrandose bien o mal. Que mi vida sea la suya, y su vida mía.

Abuelo

Querido abuelo:

Siento no ser lo que siempre has esperado de mi. Siento que seamos tan distintos. Odio desear tus virtudes y que poseas las mías. Que siempre hayamos estado separados por el muro de tu orgullo y mi rabia. Que nuestras vivencias se hayan limitado a meras celebraciones familiares. Quizá yo debería haber sido más comprensivo o tú más cariñoso.
Te odio, pero te quiero con locura. Eres mi abuelo y de tí he aprendido una cosa muy importante: a usar la rabia propia con el trabajo duro y firme. Es un honor haber aprendido esto de tí. Tú que siempre has sido un rudo luchador toda la vida. Cúrate. Te suplico que te cures. No caigas. Aún no, querido abuelo. No puedes finalizar así y firmar un epitáceo tan amargo. Se fuerte, estamos contigo.